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Por. Redación Publicado en: 08/03/2010

La guerra de guitarras

Una polémica legislación aduanera argentina limita la importación de instrumentos musicales chinos enfrentando a importadores y fabricantes nacionales

Luego de casi seis años de infructuosos intentos para frenar la entrada de guitarras chinas a precios inferiores a los del mercado, los empresarios argentinos que se dedican a la fabricación de ese instrumento, lograron cambiar las reglas de juego.
Con el fin de evitar la avalancha de importaciones chinas, el gobierno de Cristina Kirchner fue más allá del inicio de procesos de investigación por dumping. Comenzó a aplicar las llamadas “Licencias No Automáticas” (LNA) para alrededor de un centenar de posiciones arancelarias que incluyen productos textiles, neumáticos, muebles, electrodomésticos, cosechadoras y guitarras, entre otros.
Poco después se amplió la medida a banquetas, soportes de teclado, atriles, soportes de guitarra, fundas, estuches y amplificadores. La nueva realidad impactó de lleno en el mercado musical, dividiendo fuertemente las opiniones.
“Estaban entrando al país guitarras a 4 dólares. Hicimos varias denuncias en la Aduana y me pidieron que consiguiera firmas para que otros importadores y clientes se sumaran a la queja”, cuenta Jorge Italiano, dueño de Guitarras Gracia, uno de los más importantes y tradicionales fabricantes de guitarras de Argentina.

Una medida esperada

Italiano festejó la Resolución 123 del Ministerio de Producción argentino que incorporó nuevas mercaderías a los regímenes existentes de LNA. “Hacía cinco años que veníamos peleando por una medida como esa. Teníamos los galpones llenos de guitarras y debíamos comenzar a suspender trabajadores”, cuenta Italiano. Según el empresario, en el 2008 habían ingresado al país más de 80.000 guitarras provenientes de China con un precio inferior a los 5 dólares para la guitarra clásica y casi 9 dólares para las guitarras con ecualizadores. Otro problema: “Antes si yo traía 1.700 guitarras de China por 15 dólares declarados, ellas llegaban al puerto, se pagaba los derechos y se las sacaban. Si dentro de los containers había una Takamine o una Fender no declaradas, pagaban el mismo arancel y nadie decía nada. Ahora todo lo que dicen que viene tiene que estar ahí”, dice Italiano.

Guitarras Gracia, empresa fundada en 1870, fabrica 3 mil guitarras por mes y exporta el 25% por ciento de ese volumen a países como Estados Unidos, Puerto Rico, Venezuela, Chile, Costa Rica y Uruguay.

Con la crisis internacional, la importación de China se disparó hasta las nubes. Sin poder contar con el mismo volumen de ventas a los países de Europa y Estados Unidos, y manteniendo los mismos niveles de producción, los fabricantes chinos se volvieron más y más hacia América Latina. Esa situación tenía a los empresarios argentinos en una situación muy delicada.

“Para fines del 2008 hubo una baja muy fuerte en los pedidos y ya estábamos buscando soluciones a este problema cuando salió la medida del gobierno”, cuenta Pablo Carullo, dueño de Carullo Guitarras Clásicas, fabricante de Buenos Aires. Con la implementación de las LNA, Carullo sintió rápidamente la recuperación en la demanda y ya registra un incremento del 30%. Carullo Guitarras Clásicas se dedica exclusivamente al mercado argentino y en su planta de producción trabajan ocho empleados. “Estamos ahora necesitando ampliar el número de empleados”, afirma.

En la vereda opuesta

Sin embargo, los cambios en las reglas de importación molestaron a muchos importadores. El principal problema es que por tratarse de una regla burocrática, se demora la liberación de los containers y muchas empresas ven complicarse sus planes de negocios, ya que ningún importador puede poner las guitarras en vidriera antes de presentar toda la documentación que las Licencias No Automáticas exigen.

Los ejecutivos de Hendrix Music, importadores de Buenos Aires, critican la medida. “Estamos hace tres meses intentando liberar la importación de guitarras y recién ahora está por salir una de ellas. Esperamos que a partir de esta primera liberación podamos liberar los otros pedidos”, afirma Sebastian León de la Torre, Gerente de Ventas de Hendrix Music.
La medida llegó en un mal momento para Hendrix que planeaba aumentar las importaciones de China. “Las guitarras que importamos son de nivel intermedio. Empezamos con  pequeñas cantidades y fuimos ampliando los embarques, pero la historia fue corta, porque ni bien empezamos ya salió la nueva reglamentación de licencias”, se lamenta León de la Torre.
El gobierno justifica las medidas como adecuadas para preservar y mantener el nivel de empleo de la industria nacional. Sin embargo, muchos empresarios que defienden la protección de la industria nacional, consideran que las medidas implementadas no son las ideales. El argumento es que las LNA van en contra de los principios de la Organización Mundial de Comercio (OMC). De hecho, la OMC establece que para el caso de las Licencias No Automáticas la demora para la liberación de los pedidos no puede pasar de 60 días. Hay empresarios que aseguran que hay trámites que llevan más de 300 días de demora.
Quienes critican la medida sugieren que el gobierno podía haber subido el arancel de importación en lugar de establecer LNA. Por su parte, el subsecretario de Política y Gestión Comercial, del Ministerio de la Producción, Eduardo Bianchi dice que no podían aplicarse aranceles más altos ya que el Mercosur tiene un arancel externo común y, para modificarlo hay que coordinar con Brasil, Uruguay y Paraguay. “Por eso apelamos a esta medida que no es una prohibición de importación, pero nos permite prever lo que va a pasar. Si el producto que está por ingresar viene a un precio muy bajo, iniciamos una investigación por dumping. En este momento hay cincuenta casos abiertos por denuncias de dumping”, dice Bianchi.
Una cuestión de equilibrio

Para Jorge Italiano las Licencias No Automáticas no implican, bajo ningún concepto, el frenar las importaciones. “Significa responsabilidad del importador, con factura visada por el consulado, detalle de la compra. Las empresas que están bien, trabajando dentro de la ley no van a tener problemas para importar”, asegura.

Sebastian León de la Torre, de Hendrix Music no está de acuerdo. “No se puede realizar ningún tipo de estrategia, plan, acción de marketing, proyección, al no saber cuando se puede o no importar un producto. Además, las licencias tienen vencimiento y hay que hacer la importación en forma organizada junto al proveedor, lo cual es difícil porque nuestros tiempos no son los de fabricación de un producto”, comenta. 
Sobre las ventajas para la industria nacional, a pesar de que muchos fabricantes locales ya reportan recuperación de ventas, León de la Torre cuestiona: “Lo único que genera, si esta mal implementada, es una reacción negativa a lo nacional. A mi entender tanto el nacional como el importado tienen su lugar en el mercado. Con una reglamentación lógica se pueden mantener ambos en convivencia sin problemas. Lo que se debe sancionar es la subfacturación, la importación ilegal, etc., lo cual genera perjuicios a los fabricantes nacionales. Por otro lado, las fábricas nacionales no pueden abastecer al mercado o en algunos casos ni siquiera existe fabricación”, afirma.


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